Microplásticos en frutas y verduras: un problema que ya llegó a los cultivos

 


     Los microplásticos dejaron de ser un problema exclusivo de los océanos. En los últimos años, distintos estudios empezaron a detectar partes diminutas de plástico dentro de alimentos que considerados naturales y seguros, como frutas y verdes. Lo sorprendente no es solo que estén presentes, sino la forma en que llegan hasta los cultivos, por dentro del propio sistema de la planta.

     Los microplásticos son fragmentos de hombres de cinco millones que provienen de envases, ropa sintética, neumáticos y otros objetos que se degradan lentamente. Cuando llegan al suelo se mezclan con los nutrientes y quedan disponibles en la tierra donde crecen las plantas. Investigaciones recientes mostraron que certas razones pueden absorber nanopartículas plásticas a través de grietas microscópicas, incorpora un sistema vascular. A partir de ahí, el plástico vía hacia altos, hojas y frutos.

     Este fenómeno es especialmente preocupante porque demuestra que los cultivos no solo se contaminan por contacto externo, sino desde adentro. En otros análisis realizados en Europa y Asia se detectar microplásticos en zanahorias, lechugas, manzanas y hasta en cereales. Aunque todavía se está estudiando los efectos a largo espacio en la salud humana, se sabe que estas partes pueden transportar sustancias químicas adheridas a su superficie, como pesticidas persistentes o metales pesados. La inquietud principal no es la cantidad, sino la exposición constante a lo largo de los años.

     En Argentina, el problema empresa a reconocerse lentamente. Regiones agrícolas que dependen del riego con aguas superficiales contaminadas por desechos urbanos presentan alcalde riesgo de introducir microplásticos en el sistema productivo. Algunos trabajos del CONICET detecta microfibras en sedimentos de ríos cercanos a zonas agrícolas, lo que sugiere que los cultivos irrigados con esas aguas podrían estar expuestos. También preocupa el uso científico de compost industrial o fertilizantes elaborados a partir de residuos domiciliarios, ya que muchos incluye restaurantes plásticos no filtrados.

     La discusión recibió empleo, pero lo que ya se sabe es suficiente para seguir investigando cómo reducir su presencia en el suelo y mejorar la calidad ambiental de los sistemas de producción. El plástico déjó de ser un residuo externo y se convirtió en un componente no deseado del ciclo alimentario, incluido en los productos más vinculados a la naturaleza.

Comentarios

Entradas populares